Comunidades del Puuc construyen educación ambiental a partir de sus propios saberes

El intercambio entre el conocimiento científico y los saberes comunitarios se convirtió en una poderosa herramienta para la conservación ambiental en el sur de Yucatán, a través del proyecto “Compartir para conocer, conocer para proteger”, desarrollado por el Laboratorio de Pato-ecología Rural y Urbana (Peru Lab) del Cinvestav Unidad Mérida, en colaboración con la Reserva Biocultural Kaxil Kiuic (RBKK) y con el patrocinio del Fondo para la Conservación de Disney.
El proyecto se implementó en la Reserva Estatal Biocultural del Puuc y en las comunidades de Yaaxhachén, Xul y Xkobenhaltún, del municipio de Oxkutzcab, así como en Salvador Alvarado, de Tekax, con la participación de 104 adolescentes y jóvenes de telesecundaria y del Conafe.
Con un enfoque transdisciplinario, la iniciativa fue coordinada por el doctor Carlos Ibarra Cerdeña, del Departamento de Ecología Humana del Cinvestav, e incluyó actividades de monitoreo de fauna silvestre, educación ambiental y producción de materiales comunitarios para fortalecer la cultura del cuidado de la naturaleza.
La doctora Mariela Aké Chan, integrante del Peru Lab, explicó que uno de los ejes principales fue el fototrampeo en la Reserva Biocultural Kaxil Kiuic, una Unidad de Manejo para la Vida Silvestre ubicada en el bosque tropical del Puuc, considerada una de las zonas mejor conservadas del estado.
Este monitoreo, realizado por el doctor César Rodríguez y el biólogo Ricardo Pasos, generó uno de los registros más completos de fauna silvestre de la región, documentando especies como el jaguar (Panthera onca), el venado yuk (Mazama pandora), el ocelote (Leopardus pardalis), el viejo de monte (Eira barbara) y el pavo ocelado (Meleagris ocellata).
De manera paralela, las y los estudiantes participaron en talleres, ejercicios fotográficos, elaboración de carteles y dinámicas de reflexión, en los que compartieron su visión sobre el cuidado de la naturaleza y su relación con la salud humana y animal.
“Las definiciones coincidieron en una idea central: cuidar es proteger aquello que no se quiere perder”, señaló Aké Chan, quien destacó expresiones como “cuidar es estar atento a lo que pasa” y “proteger los bosques y animales”.
Como resultado, las y los jóvenes diseñaron proyectos comunitarios para difundir sus aprendizajes, entre ellos carteles, videos, juegos didácticos, recetarios y lecturas públicas. Destacó el video elaborado por Robert Chablé y Fernando May, de Yaaxhachén, sobre la protección del jaguar y otras especies, así como el juego del pik’ (Triatoma dimidiata), creado por Paulina Cetina, para explicar el papel de este insecto en la transmisión de la enfermedad de Chagas.
En San Agustín, estudiantes utilizaron la lectura del cuento “El árbol generoso”, de Shel Silverstein, para dialogar con sus madres sobre la deforestación y el uso responsable del monte.
Al cierre del proyecto, cada comunidad presentó públicamente su propuesta de conservación, consolidando una visión compartida basada en los usos bioculturales de la flora y la fauna.
“Esta experiencia demostró que compartir el conocimiento es el primer paso para proteger la vida”, concluyó Aké Chan.
La iniciativa fue co-coordinada por el doctor Ibarra Cerdeña, el doctor George Bey, del Millsaps College, y el antropólogo James Callaghan, director de la RBKK, con el apoyo de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la participación de la bióloga Graciela Valentín Sánchez.






