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La milpa y la chaya protagonizan feria de saberes y ciencia

Milpa y chaya destacan en feria de saberes y ciencia en Yucatán

Comunidades, productores y especialistas compartieron conocimientos sobre la diversidad de cultivos, los usos tradicionales y el valor alimentario de la milpa y la chaya, como parte del patrimonio biocultural de Yucatán.

La milpa y la chaya, raíces del patrimonio yucateco

Aromas, sabores y productos del campo yucateco se reunieron durante la Segunda Feria de la Milpa y la Chaya Maya, organizada por el Centro Estatal de Capacitación, Investigación y Difusión Humanística de Yucatán (Cecidhy) y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

El encuentro se realizó en el marco de las Jornadas Nacionales por la Divulgación y las Humanidades y permitió acercar a la sociedad conocimientos relacionados con la diversidad de cultivos, los usos tradicionales de las plantas y las prácticas que forman parte del sistema de producción de la milpa maya.

Durante la jornada también se destacó la importancia de preservar y transmitir estos conocimientos entre generaciones, así como fortalecer el vínculo entre la ciencia y los saberes de las comunidades.

Buscan reconocer el valor de la chaya

El director del Cecidhy, Villevaldo Pech Moo, destacó que la milpa maya representa un sistema tradicional de producción basado en la diversidad de cultivos y el aprovechamiento integral del territorio.

Señaló que su fortalecimiento forma parte de la visión del Renacimiento Maya impulsada por el Gobernador Joaquín Díaz Mena, particularmente mediante la directriz “Pueblo maya, raíz y razón de ser” y las acciones encaminadas a fortalecer la soberanía alimentaria.

También resaltó el valor de la chaya y explicó que se trabaja en mecanismos legales y técnicos para comprobar y certificar sus características nutricionales, con la intención de buscar un reconocimiento oficial o una denominación de origen para la especie Cnidoscolus chayamansa.

“Es una planta que se consume desde tiempos ancestrales y forma parte de los conocimientos y prácticas que se han transmitido de generación en generación. Por eso, debemos seguir estudiándola, valorándola y preservando los saberes asociados con su uso”, señaló.

Por su parte, la subsecretaria de Tecnología e Innovación, Judith Ortega Canto, destacó que la feria permite acercar la investigación y los conocimientos tradicionales a la sociedad.

Ciencia y conocimientos mayas dialogan

Como parte del programa, Abelardo Navarrete Yabur impartió la conferencia “La chaya, un recurso medicinal, guardián de la salud en el patio o el jardín”, en la que explicó la importancia de consumir esta planta adecuadamente, ya sea hervida o tostada, para reducir la presencia de compuestos que utiliza como mecanismo natural de defensa.

También abordó su valor nutricional y mencionó nutrientes presentes en la chaya, entre ellos vitamina C, hierro, calcio, fósforo, magnesio, sodio, cobre y zinc.

A su vez, Bernardo Caamal Itzá presentó la ponencia “El ichkool o la milpa de los pueblos mayas del ayer, hoy y de mañana”, donde explicó que la milpa representa una forma de organización del trabajo y del territorio basada en la diversidad.

“La milpa no es un monocultivo, es la diversidad. Si empezamos a ver la diversidad que existe en ese espacio, encontramos también la relación del territorio con el pueblo maya”, compartió.

En este sistema tradicional, cultivos como el maíz, frijol y calabaza se desarrollan de manera conjunta y forman parte tanto de las prácticas alimentarias como de los conocimientos transmitidos de generación en generación.

Productos y tradiciones de las comunidades

La feria también incluyó actividades culturales, con la participación del ballet folclórico infantil de Tekantó, la vocalista Sandra Canto Basto y el cantante José Luis Cruz Ramírez.

Productores de Dzitás, Kantunil y Espita, así como de las comisarías de Xoy, Peto, y San José Oriente, Hoctún, presentaron productos y artesanías elaborados en sus comunidades.

La muestra incluyó variedades de maíz, espelón, calabaza y miel, además de productos derivados de estos recursos, como jabones, vinos, gelatinas, horchatas y tortillas.

También se ofrecieron platillos tradicionales como empanadas, panuchos y tamales, además de prendas bordadas y otros productos vinculados con los conocimientos y prácticas locales.

La Segunda Feria de la Milpa y la Chaya Maya refrendó así la importancia de preservar el patrimonio biocultural de Yucatán y de generar espacios donde la ciencia, las comunidades y los saberes tradicionales puedan encontrarse para fortalecer la identidad, la alimentación y la conservación de los conocimientos mayas.

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